Una química sanguínea es lo que comúnmente conocemos como análisis de sangre, y consiste en tomar sangre del paciente para posteriormente centrifugar una pequeña cantidad para determinar cómo se encuentra el estado de salud de una persona.

En la sangre se encuentran diversos compuestos químicos, por lo que este tipo de estudio ayuda a saber si existe algún padecimiento que requiera atención médica. También puede ser un estudio de laboratorio solicitado por el médico como parte de un examen de rutina o como mera herramienta de monitoreo.

Sin embargo, también pueden pedirse como parte de otras situaciones particulares como:

  • Examen previo a una cirugía o procedimiento médico especializado.
  • Para descartar el padecimiento de enfermedades que se encuentren en los antecedentes familiares del paciente.
  • Como parte del seguimiento de una enfermedad ya diagnosticada debido a que auxilian a encontrar el tratamiento más adecuado.

La química sanguínea es una excelente herramienta para monitorear los niveles de cada elemento presente en la sangre, por lo que una prueba a tiempo puede ayudar a prevenir y detectar padecimientos.